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La junta de culata sella la cámara de combustión del motor. Cuando empieza a fallar, los gases de combustión se filtran al sistema de refrigeración. Al principio los síntomas son sutiles — el nivel de agua baja un poco, el motor tarda un poco más en calentar, hay algo de humo en frío. Fácil de ignorar.
El problema es que si se ignora, el daño avanza. Y lo que podría haberse arreglado cambiando solo la junta (400-600€) se convierte en daño al bloque del motor: entre 1.500 y 2.000€. O en el coche directamente inservible.
Este detector identifica la fuga en su fase más temprana — cuando el daño aún es reparable y el coste, asumible.